domingo, 29 de septiembre de 2013

Capítulo 10

Casi se arrepiente de haberle pedido ayuda a él, ¿por qué a él y no a otra persona? Además, para que hiciera lo que ella quisiera, ha tenido que contarle todo lo que le ha pasado, y, cómo no, se ha reído de ella a más no poder...
¡Maldito Elías!
Para muchos, el muchacho que vive en la última casa estable de Daemón, es un encanto de chico que simplemente, por inseguridad, se mete con los demás, pero que es muy inteligente y bla-bla-bla. O eso es lo que a Ainhoa y a los demás les parece.
La verdad es que bien como dicen gente como el señor Abraham, que es a la única persona a la que le tiene pelota, Elías es el típico chico que se nota que es un Olvidado, la gente dice que incluso ya estaba muerto antes del primer mes de vida en la tripa de su madre, y que por eso es tan parecido al ejemplo de los verdaderos y antiguos Olvidados.
Hay que admitir que físicamente, es el retrato perfecto, pues con esa cara fina, alto y delgado pero fuerte y de hombros anchos, con esa mirada fija y castaña, que da miedo si te mira fijamente, y con esa piel tan clara... es la viva imagen de las antiguas familias Olvidadas. En cambio, todo el mundo sabe que ese muchacho es hijo de dos humanos, y que, por pura suerte, consiguió el don que posee. Otros dicen que no existen las casualidades, y que tuvo que haber una razón para que las cosas salieran así.
De actitud, es un verdadero gilipollas, siempre intentando sacar la peor parte de ti, siempre haciéndose el poderoso, fuerte y rápido, ágil y muy inteligente para ciertas cosas que tengan que tratarse de historia.
Pero, para Ainhoa, Elías no tiene ni pizca de inteligente.
Elías continua andando con una sonrisa maliciosa mientras que Ainhoa intenta no sentirse avergonzada ante el resto del mundo por ir al lado de tal chico.
¡Pero es que era el único que la podría ayudar!
Porque, Elías tiene tan solo UNA cosa buena, y es que es muy teatral y sabe cómo hacer para manipular a la gente de la manera que él quiera.
-¿Entonces has roto un instrumento de los poderosos y ahora vas ahí para dejar uno falso y a averiguar dónde ha acabado el otro?
Ainhoa, no le ha dicho toda la verdad, pero es que confiar en él le cuesta mucho, por no decir que se le hace imposible.
-¡Sí! -exclama ella enfadada. -¡Y cállate! -añade en seguida.
-Oye, si te me pones así yo no te ayudo, ¿eh? que encima lo hago sin recibir nada en cambio, por lo que a la mínima, rebelo tus intenciones.
-Eres un capullo.
-Me lo dicen muy a menudo.
Ainhoa aprieta los puños e intenta controlarse, ¡pero es que no puede! ¡es tan insoportable que le dan ganas de encontrar la manera de hacerle mal y vengarse de él hasta encontrar la manera de matarlo y hacerlo lentamente!
-A mí no me mientes, Pequeña Bruja. -comenta de repente Elías.
-Conmigo no te metas, pequeño gilipollas. -responde Ainhoa enfadada.
-¿Pero qué quieres que haga si sé que no me cuentas la verdad?
-¿Y cómo sabes que no te digo la verdad, so-listo? -contraataca Ainhoa, desafiante.
-Porque, aunque no te lo creas, es muy fácil saber lo que piensas, pequeña bruja, y si me pides algo es porque sabes que estás perdida, aunque no lo reconozcas, además, ¡tú jamás cogerías algo de los poderosos porque te parecen ridículos y vomitivos!
Ainhoa sabe que lo que Elías acaba de decir es verdad, pero hay algo que la cabrea todavía más que lo de que la haya pillado:
-¿Pequeña Bruja?
-Es lo que eres, Niñata.
-¿Niñata?
-¿Quieres que te describa más?
-¡No me llames así, gilipollas!
-Si te molesta, ten en cuenta que te llamaré Pequeña Bruja y Niñata hasta el fin de tus días, Pequeña Bruja-Niñata.
Ainhoa aprieta los puños, le daría ganas de darle un puñetazo, ¡qué idiota ha sido a la hora de pedirle ayuda!
-Bueno, Pequeña Bruja, a lo que íbamos, ¿cuál era el plan?
-Pues tú entras y convences a Abraham para que te consiga esos planos que yo necesito y mañana me los da.
-Demasiado simple...
-¿Y qué pasa con la simpleza, so-listo?
-Que viniendo de ti, se lo esperarán. Además, tampoco es tan complicado.
-¿Y qué tenías pensado si posible es que me lo cuentes, señorito Elías? -se burla Ainhoa, enfadada.
-Un plan mejor, desde luego que es, señorita Bruja. -contesta hábilmente Elías terminando de enfadar por completo a Ainhoa, mientras sigue riéndose maliciosamente por burla a Ainhoa y mientras que mira desafiante el ayuntamiento: se le acaba de ocurrir el plan maestro de todos sus planes maestros.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Capítulo 9

Un soplo de viento frío, como en todas las mañanas, entra por la ventana de Ainhoa y las velas se apagan, como si estuvieran programadas para cuando ese viento entrara por la ventana.
Respira hondo y se sale afuera de su viejo jardín y piensa en que todavía no ha hablado con Viva ni con Perrito, ni falta que hace con esta última, no solo ha metido la pata en su misión, si no que la única persona que podría hablarle de su padre no tiene recuerdos y va a morir definitivamente. Ya no tiene nada de nada.
De repente, se acuerda de a alguien que la verdad, no ha echado mucho en falta, pues la cotilla de Irati a veces llega a atosigarla demasiado.
Faltan tan solo unos cuatro días para que marchen a tierra humana con vida alrededor de ellos, y por si fuera poco ha metido la pata hasta el fondo.
-¡Hola, vecina! -chilla eufórica Irati desde el otro lado de la valla rota. -Ayer no te vi en todo el día, ¿dónde estuviste? -pregunta curiosa.
Ainhoa se deprime al escuchar esas palabras, ya que estuvo toda la tarde evitando a las primas raras e intentando buscar los dichosos trozos de piedra azul que había perdido tan solo momentos antes. No paró ni en un momento, y eso le ha pasado factura, pues ha tenido que someterse a más tiempo de Curación y se ha perdido toda la mañana.
-Dando vueltas por el bosque. -suelta Ainhoa.
Desde luego aquello fue verdad, estuvo dando vueltas en el bosque, pero también en el resto del pueblo, y no encontró nada.
Irati levanta una ceja y la mira con una cara divertida, que en su idioma, (que Ainhoa y pocos han ido conociendo poco a poco, significa que sabe que miente).
-Oye... ¡mejor no me preguntes! -exclama Ainhoa.
Ahora Irati levanta las dos cejas, lo que significa que sabe que Ainhoa quiere algo de ella, y lo piensa descubrir tal y como sea posible.
-Vale, te lo pienso decir, ¡pero deja de mírame así! -exclama al final Ainhoa, furiosa. -¿Sabes a qué hora van a matar a Margarita?
-¿Así que ya lo sabes?
-No... ¡Sí! ¡Joder! ¡Que no eres la única que lo sabe! ¡Nunca lo has sido!
Esas palabras le llegan a Irati a un rinconcito muy fondo de su pecho, donde se suponía que debería de encontrarse si estuviera viva su corazón. Un nudo en la garganta impide que diga una sola palabra más y se defienda delante de Ainhoa.
Unas lágrimas se avecinan ante los ojos azules y extraños de la muchacha, que destacan, pues las lágrimas de un Olvidado, que tiene unos poderes curativos increíbles y que pocas veces se derraman, son de color negro.
Irati se va corriendo, quién sabe a dónde, pero la comprende, a ella también le pasó miles de veces antes de llegar a la conclusión de que sólo los débiles lloran.
En esos momentos te sientes vulnerable, y la gente se ríe de ti, pues solo los valientes Olvidados saben llorar con la cara a descubierto, en cualquier lado, rodeados de gente o no... y hay muy poquitos de ellos en Daemón.
La Viva, como se espera, es una de ellos, y a pesar de llorar poco, le da igual cuándo y dónde llore, pues son sus lágrimas, necesarias para la Sanación, pero que hacen mal a sus cuerpos si se acumulan demasiados, te debilitan.
El otro que llora siempre delante de los demás es el bueno de Leo con su perro ciego, quien se lo tomó muy en serio a la hora de saber que se lo podía quedar, pues todavía estaba vivo cuando lo encontró en Daemón, algo muy extraño. Vagabundeaba por las sombras, medio muerto, pero Leo, sin saberlo, lo salvó de su muerte, esa es la razón por la que el perro esté ahora ciego.
Vuelve a estar sola, y por si fuera poco, la ha vuelto a cagar, se siente enfadada con ella misma, con el mundo... pero, sobre todo, como siempre, con los poderosos, y ella sola, se tiene que empezar a dirigir al ayuntamiento-casa de los poderosos.
Pero hay algo que todavía le sigue sin encajar, ¿cómo puede sacarles la información a los poderosos si la odian?
Y para ello tienen tres razones: la primera, que sea la hija de su padre, segunda, que tenga las mismas ideas que su padre, y la tercera, que siempre se dirige a las celdas para idear el plan de sacar a los presos por injusticias, por culpabilidad del asesinato de su padre.
Siempre ha sido insistente y pesada con la misma cosa, y todos lo saben.
Es muy duro.
Ve la torre del reloj sobresalir por una larga hilera de casas de madera en mejor estado que las del exterior, donde vive Ainhoa: cuanto más para el interior de Daemón vivas, mejores condiciones tiene tu casa y más 'rico', se supone que eres.
Tuerce a la derecha, pues, por ese lado el camino al ayuntamiento es más fácil y no tiene que atravesar miles de lugares para llegar, además, ahí, está la casa, donde la gente se va a llorar, y quiere evitar encontrarse con Irati, ¡a veces es tan pesada!
Cuando llega hasta le otra punta de las casas estables de madera buena, se encuentra con una vieja chabola, un poquito en peor estado que las que acaba de pasar.
Sabe dónde se encuentra.
Sabe de quién es la última casa estable.
Sabe por qué debe de entrar en esa casa estable.
Sabe quién estará dentro a esas horas.
Pero no se atreve...
A pesar de saber que es la única persona de todo Daemón, que aparte de Irati, puede ayudarla a conseguir lo que se propone en el ayuntamiento, un plan que ella misma acaba de idear en el camino.

martes, 24 de septiembre de 2013

Capítulo 8

Hace unas horas antes del accidente.
-¿Qué es lo que querías? -pregunta con poca educación Ainhoa.
A Viva, en cambio, no le molesta en absoluto, pues por su brillante mente se dirige un fantástico plan para poder conseguir lo que ella y su prima quieren, y Ainhoa, es el objeto al que más tarde, darán su premio por el trabajo, pero, para ello, necesita hacer bien las cosas.
-Te quiero a ti. -contesta hábilmente la muchacha a la mirada de rabia y curiosidad de la otra.
-La pregunta la he dejado clara, ¿qué quieres de mí para que tú y tu prima me dejéis en paz hasta que dentro de cinco días tengamos que volver a vernos por desgracia?
-Esto no es por mí, ¿sabes? -responde por fin Viva a las faltas de respeto de Ainhoa.
-¿Y por quién es entonces?
-Parece mentira que te tengan como una de las mentes más brillantes de todas, simplemente, tienes mente rebelde, algo que no va demasiado con la inteligencia. En fin. No iba para mal.
-Me sigues sin contestar, ¿para quién es entonces esto?
-¿Para quién va a ser? ¡Para la estúpida ADM! ¡Tienen que salvar a mi abuela! ¿Es que no lo ves?
Viva se pone seria, jamás la había visto así. Seria, rabiosa, manipuladora... pero sobre todo, nunca habría imaginado aquellas palabras saludas por su boca.
Levanta con agilidad una de sus cejas en su morena y extraña piel y hace que la rabia inunde a Ainhoa, ella sola acaba de fastidiar la oscura y horrorosa mañana a Ainhoa.
-¡ERES UNA...! - empieza a explotar Ainhoa, quien es de poco aguante.
-¡Calla! -corta la otra bajando su ceja.
En su rostro se dibuja una gran sonrisa y en ella, se muestra su gran bondad de siempre, mientras que al ver la cara de enfado de Ainhoa, se vuelve en una carita de lástima.
-¡Perdona, perdona, perdona, perdona, perdona! No quería enfadarte, solo quería quitarle hierro al asunto, y creía que bromear era lo mejor para ello...
Viva se acerca corriendo a ella y le coge de las manos mientras que muestra una tímida sonrisa. Ainhoa, desesperada pero a la vez aliviada, hecha aire.
-Por tercera vez, ¿qué es lo que queréis tú y el bicho de tu prima?
-Recuerdos.
-Explícate o no te entiendo nada.
Viva coge aire, mal asunto.
-Porque sabemos que nuestra abuela esconde algo entre sus recuerdos que jamás nos ha dicho y ahora se va a morir por ellos pero si nosotras los conservamos podremos verlos y podemos seguir con lo que ella siempre quiso que hiciéramos.
Ainhoa, con cara de alucinada, mira a la muchacha coger aire. Lo ha echado todo de tirón, parece que ha estado mucho tiempo ensayando para hacerlo, pero, conociéndola, apenas habrá estado un minuto en buscar las palabras adecuadas.
-Resumiendo, que necesitamos los recuerdos de mi abuela porque Enara se ha empeñado en algo y yo la creo.
-Eso tiene más lógica. -comenta Ainhoa. -Pero, ¿qué esconde vuestra abuela para que Perrito...?
-Enara.
-¿Para que Enara muestre tanto interés?
-No sé, pero si algo sé de ella que pocos saben, es que si se empeña en algo, tiene sus razones, a pesar de que gente como vosotros se piense que es por puro capricho y pelota a los poderosos.
Ainhoa vuelve a coger aire. Con ella siempre se le hace imposible. Siempre tan alegre, tan correcta, tan bien pensada de todo el mundo, intentado hacer de Daemón un lugar mejor. Y esa no es la naturaleza de un poderoso, por lo que para ella, es más bien algo por lo que intentar no enfadarse.
-¿Y qué ganaría yo?
-Tus llaves de la caseta.
-Sé que aunque no vaya a hacerlo me darás las llaves, por lo que seguid con vuestros estúpidos planes sin mí.
Viva le muestra un mineral azul precioso que incluso para los ojos de un Olvidado que muchas veces es incapaz de sentir, muestra todo el valor.
-Por favor... -pide Viva.
-No ganaría nada, además, me las ingeniaría para hacer cualquier cosa para entrar en la caseta.
Ainhoa se da la vuelta y comienza a irse.
-¡Espera! ¡Te diré todo lo que sé sobre unos recuerdos!
-¿Y qué me importan a mí esos recuerdos?
-Lo harás, porque esos recuerdos tratan de tu padre.

En un lugar desconocido para los Olvidados.
Vuelve a casa en bicicleta, como todas las tardes, pues no ayuda mucho que su madre tenga tanto trabajo y que su padre abandonara a su madre por otra mujer cuando él era bien pequeño.
Pedalea con fuerza. Odia las vueltas a casa. Sobre todo en época de exámenes finales. No tiene tiempo de hacer nada que le guste.
Pedalea y pedalea por un Sol que casi nunca se muestra así, de tal manera en la que está sudando a chorros.
De repente, un obstáculo en el camino hace que el muchacho se caiga y se haga una herida, pero por arte de magia, la herida se cura instantáneamente y no siente dolor alguno.
Mira a lo que ha hecho que se tropezara en un camino, una piedra misteriosa que debe de haber hecho que sus heridas se curen: una piedra azul, brillante incluso en las sombras y debajo del sol, un trocito roto de una preciosa piedra.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Capítulo 7

No se cree que es lo que va a hacer, ¿de verdad que se va a arriesgar a esa peligrosa misión en la que seguro que sale perdedora? Mucha gente no apostaría por el 5% de posibilidades de vencer y que no te maten de la manera que ellos solo conocen.
Pero deberá confiar en las palabras de Vida, quien todavía no le ha dicho que la llame por su nombre, lo que es buena señal, no quiere nada... pero, pensándolo bien, en Vida se puede confiar, y aunque ella misma ni nadie más quiera admitirlo, es la mejor persona de todo el mundo de los muertos-vivos, Olvidados.
Le debe un punto de confianza, además, ella también tiene ventajas.
Margarita es la única que puede ayudarlas a ellas tres a la vez, y probablemente, también a todos los que saldrán a la luz del Sol que no aparece en su tierra desde hace tantos años que ni siquiera se acuerdan... pero, ¿serán capaces de sobrevivir en tal mundo cruel?
Entra en la casa de los poderosos y desciende por las escaleras hasta llegar a las oscuras y húmedas celdas. Puede que ya en sí el mundo tenga esas dos cualidades, pero es que además, las celdas, doblan por mucho esas verdades de las tierras.
-Nombre del preso y número de celda. -dice corriendo el señor Abraham, quien se conoce que está amargado de la vida desde siempre, bueno, más que de la vida de la muerte.
-Margarita, celda número cinco.
El señor Abraham, sin demasiadas ganas, con su típica cara de estreñido y sin ganas de nada, le da el paso a la muchacha.
La mujer, bien grandota y robusta, parece ahora un palillo capaz de romperse en cualquier momento, en el menos esperado, se nota que no se Cura desde hace bastante tiempo, probablemente cuatro días, los dos que sabe que lleva en la celda y dos más quién sabe de qué.
-Hola. -la saluda con un hilito poco común ella, pues siempre tan valiente, siempre tan fuerte sin expresar un sentimiento alguno, aquella mujer ha hecho que vuelva a la realidad por la que siempre lleva luchando contra los poderosos: la injusticia.
-Hola... ¿tú eras...? -pregunta la mujer con una voz abatida, que muestra su falta de Curación, aquel con el que un Olvidado se debilita.
-Ainhoa. Usted era quien me enseñaba las técnicas para recordar mejor los trabajos. ¿Recuerda? La piedra tan dura como su padre.
-Lo siento, cariño, no sé ni por qué razón estoy aquí, no recuerdo nada... pero es un placer volver a conocerte y verte, Ainhoa.
-Igualmente.
Aunque para ella no es ni siquiera un placer, si Ainhoa teme a algo es a ver los estados que suelen tener los presos, a pesar de hablar todas las semanas con Gustavo, el hombre de la celda doce, el único destinado a pasar nada menos que ochenta años en prisión por saber el mayor de los secretos, el hombre al que Ainhoa visita por la razón de conocer el secreto, algo que le puede costar la segunda vida que se le entregó por mala suerte, pero ella no teme a eso.
-¿Querías algo, hija?
Ainhoa mira a la derecha e intenta encontrar alguna razón para que el amargado de Abraham no preste atención a lo que ella esté hablando con la abuela de las primas raras.
-Perdona, Abraham, creo que a Margarita le vendría bien aunque sea limpiarse la cara, pues no distingo bien nada, y además, va a terminar muerta, podría darle un último regalo.
-Eso no se hace con nadie.- contesta seco el hombre, alarmándose por las palabras de la muchacha.
-Por lo menos podría darme la mano, quiero darle todo mi apoyo. -dice sin rodeos, pues piensa hacerlo de todas formas, sino, ¿cómo va a conseguir cumplir con su promesa?
-Supongo que si ella te contagia algo no será culpa mía, pues muchacha cabezota piensas hacerlo de todos modos, así que no te pienso decir que no. Ojalá te pudras en una de estas celdas algún día, eso es lo único que te deseo, sucia.
'Sucia'.
Por alguna razón, así es como la llaman en amargado de Abraham, todos y cada uno de los poderosos e incluso a veces, algunos de los pijillos listos que se creen los mejores sin tener siquiera un don especial, pues ella está indefensa en ese caso, pues es como si no poseyera poder alguno.
-Dame la mano, Margarita.
La chica estira la mano por la oscura y oxidada celda mientras que la mujer estira su huesudo y débil brazo para obedecer a la joven.
Ainhoa cierra los ojos y dice una sola palabra: 'Memores', y con tan solo pensar lo que quiere, su puño cerrado brilla débilmente.
-Gracias y todo el apoyo desde mi parte, Margarita.
-Gracias, cariño.
Ainhoa sale corriendo de las celdas y se dirige a la parte trasera, donde abre la mano para descubrir una preciosa piedra azul oscura y brillante ante sus manos, la que le ha dado Vida, y la que con una mala racha de viento, se cae y se rompe en exactamente catorce trozos que el viento se lleva a unos lugares desconocidos ante el Sol de un nuevo día.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Capítulo 6

Las velas se apagan y todo se vuelve oscuro, ya llegado la hora de levantarse, y Ainhoa, se siente como nueva.
No sabe exactamente que hora es, pues el único reloj que hay en Daemón se encuentra en la casa donde los poderosos se juntan durante el día y la noche, es una especie de casa para todos ellos.
No consigue doblar la espalda, pero basta con estirarse un poco para que los huesos dejen la Curación, así es como se le llama a la hora de dormir ahí.
Nunca se acuerda de en qué hora pone las velas, siempre funcionan igual, y es que la poca luz con la que iluminan la vieja casa de madera de Ainhoa se esfuma cuando ella menos se lo espera, siempre a distinta hora.
Se desviste tirando la ropa sucia de la Curación al cubo de madera lleno de agua que se encuentra junto a la tabla que usa como cama.
Busca una caja de madera cubierta por dentro y por fuera por una tela que no deja traspasar la humedad y busca alguna ropa.
Como siempre, coge los pantalones negros y la camiseta gris y se hace una pequeña coleta con el pelo que puede para que no se le enrede entre los árboles del bosque y sale de casa para ir a la casa de los poderosos.
A menos que quiera conseguir las llaves de su casa del árbol tendrá que hacer algo que nunca pensó en hacer.
No tardé en enterarme de la última de las noticias, Margarita va a someterse a un juicio cerrado donde solo los poderosos podrán votar si seguirá con vida en una celda hasta que muera o directamente, sea arrojada a los perros carnívoros.
Así es como mueren los que los poderosos piensan que son indeseados.
No tarda más de cinco minutos en llegar a la gran torre del reloj que se encuentra en la casa, la aguja más grande está en el nueve mientras la pequeña se pose entre el camino del nueve al diez, por lo que ha aprendido, cuando la pequeña se posa en un número y la grande se encuentra en el doce, es cuando es la hora exacta, y no falta demasiado para que llegue el turno del diez.
Es una de las cosas que ella misma ha aprendido con el tiempo, pues todas las demás horas no sabe de qué se tratan, es algo normal entre los Olvidados.
Solo los poderosos tienen el privilegio de saber exactamente de qué trata en cada hora, son los más inteligentes de todos, eso ya se sabe.
Pasa entre las hojas de los primeros arbustos que se encuentran a la derecha del sendero lleno de barro.
Intenta secarse un poco sus finos zapatos en la húmeda hierba y entra en el bosque donde ha pasado prácticamente toda su infancia, la conoce tan bien como la palma de su mano.
Fue su padre quien le enseñó los secretos de aquel bosque que siempre estaba cubierto de una niebla que te dejaba ver con esos ojos oscuros, pero que a veces te impedía respirar demasiado bien.
Coge mucho aire para no ahogarse y se mete entre la niebla y los árboles, atravesando la parte donde la niebla es más espesa, de ahí en adelante, continua normalmente con su camino, sin problemas de vista ni respiratorios.
Al fin y al cabo, uno se va acostumbrando a la oscuridad.
Llega a un árbol en la que sus raíces sobresalen del suelo, dando una forma como una especie de silla donde ella siempre se sentaba de niña, pasando hacia la izquierda, anda durante un kilómetro y esta vez gira a la derecha durante poco tiempo.
De ahí, aparece el árbol más grande del bosque, con una estrella marcada con una piedra, se dice que lo hizo la Viva, para darle un poco de alegría al triste árbol, o eso es lo que la gente dice.
Toca la estrella y coge el camino de la punta que va a dirección de la izquierda, para andar durante dos metros, mira otra vez a la izquierda y enfrente de ella, se encuentran la casa del árbol y la Viva, con su siempre habitual sonrisa.
-Hola. -saluda la muchacha alegremente, ligera como una pluma.
Ainhoa, en cambio, la contesta con un brusco giro con la cabeza, como diciendo 'qué pasa', mientras que avanza sin ganas hasta la muchacha del pelo castaño con reflejos dorados.
-¿Qué es lo que tengo que hacer a cambio de las llaves de la caseta? -pregunta sin rodeos la chica de los ojos de color miel preciosos que no van para nada con su personalidad.
-Antes tienes que hacerlo y prometerme que me escucharás hasta el final, por favor. -responde ella con una dulce e irritante, (para los Olvidados), sonrisa.
-Bien. -contesta ella, pues la pequeña Vida no es una mentirosa.
Pero tampoco es que le haga gracia hacer caso a una chica que protesta porque no le gustan los colores de su pueblo, sonríe eternamente y no muestra su don al mundo. Y además de que no le haga gracia, le da mucha rabia.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Capítulo 5

Querido hijo:
Me gustaría balacearte en cualquiera de los columpios, pero estoy lejos para eso, y no me gustaría que tú vinieras a Daemón nunca.
Supongo que tu madre, tu nuevo padre, tus abuelos y tus tíos estarán ocultando mis cartas, por cualquier cosa, y buscando la manera de encontrarme para por fin alejarme de tu vida, pero yo no pienso hacerlo, y si llegas a leer estas cartas, (tu madre es aficionada a quemarlas), que sepas que te quiero y no hay momento en que piense en ti, hijo.
No sabes cuánto me fastidia no poder jugar al fútbol contigo, echar unas canastas y llevarte al zoo para ver los animales de todos tipos: leones, tigres, elefantes, jirafas, delfines...
Te hecho tanto de menos... y espero que tú alguna vez llegues a entenderme, espero que para ti esto no sea solamente una maldita carta que el capullo de tu padre desaparecido te ha enviado, (por esa razón es por la que firmo como Álvaro y no con mi verdadero nombre, ese era el nombre de mi padre, tu abuelo que me hizo lo mismo).
No me respondas para hacerme más preguntas, solamente lee mis palabras y piensa sobre lo que te hablo, hijo: libertad.
Eso es lo que yo conseguiré, sea lo que sea que tenga que perder para ello, perdería hasta mi familiar más cercano por solo conseguir el significado de esa palabra, la que perdí cuando vine a Daemón, y la que tú perderás si alguna vez exploras.
Hay veces, Daniel, en las que hay que elegir entre la familia y lo que eres, hay algunos a los que es obligatorio elegir lo que son, esa es la razón por la que te dejé a ti solo, junto a Lara, tu madre, la mejor mujer que en mi vida he conocido.
Eres la luz de mi vida, por así decirlo, y sé que suena cursi, pero uno cuando es padre y tiene una mujer a la que quiere se da cuenta de qué es la verdadera felicidad, esa felicidad sois tú, Daniel, y tu madre Lara.
Lo que quiero contarte es que deseo que seas feliz sin nadie que le juzge, ya que hay mucha gente así, y seguro que encuentras una chica que te haga sentir en cuerpo y alma, algo de lo que nosotros, los Olvidados no podemos disfrutar.
Cuando estas cartas salgan a la luz mis actos serán reflejados en ello, y mientras que eso pase quiero que cuides a tu madre, pues eres el pequeño hombrecito de la casa.
Me da igual lo que mis vecinos digan, entre ellos el gran petardo de Carlos, al que todo el mundo le llama Carlitos.
Dicen que los sueños nunca se cumplen. Yo en cambio he estado rodeado de gente viva. Y sé que se cumplen. Solo hay que poner un poco de empeño en ello. Y mi mayor sueño es juntarme con vosotros después de acabar con los poderosos.
Los tres juntos, como en los viejos tiempos, como siempre tuvo que ser.
No tengo miedo de la verdad, más bien, me siento impaciente. Seguramente mañana comience a reunir personas que quieran la rebelión.
Estoy ansioso para que llegue mañana, y no puedo dormir.
Sí, los Olvidados dormimos, pero no es como los humanos. Vosotros dormís para estar fuertes, para poder seguir, para que vuestra energía se reponga.
Los Olvidados dormimos por dos solas razones, con dos solas metas. Puesto que nosotros siempre tenemos la misma cantidad de energía y que parecemos humanos, el primero es para despistaros y que penséis que nosotros también lo somos. Y la segunda, porque nosotros estamos muertos, pero tenemos unas propiedades no se dónde que hace que las heridas que nos abrimos se curen, pero para eso necesitamos estar en reposo.
Y para eso dormimos, para aparentar humanos y curarnos.
Pero vosotros dormís sin más, sabéis cuándo tenéis que dormir y lo hacéis sin ningún esfuerzo, mientras que nosotros tenemos que usar el fuego, encender unas velas alrededor nuestro, esa es la manera que tenemos de dormir. Encima, nuestras velas se pueden cronometrar para dormir un tiempo justo, y lo hacemos. Lo ajustamos el tiempo que necesitemos.
Lo que para vosotros es un despertador, para nosotros son las velas nocturnas.
Supongo que pensarás que somos muy raros, pues mira, yo usaría otra palabra, porque lo que somos es fascinantes, no hay otro ser igual que nosotros.
Ni vampiros, ni licántropos, ni brujas, ni hadas. Nada.
Espero que tengas lindos sueños a esta hora, supongo que será muy tarde para ti, me alegro de que tú puedas tener una vida pacífica. Aquella vida pacífica que tu padre nunca pudo tener.
No espero noticias tuyas, no me escribas. No quiero que lo hagas, de lo contrario nos descubrirían, y hay una regla estricta de que los Olvidados solo pueden tener hijos Olvidados, puede ser con mujeres humanas u Olvidadas, pero obligatoriamente tienen que ser Olvidados, y tú no lo eres.
Espero con ansias el mañana.
Ya te escribiré, hijo.
Te quiere.
Papá.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Capítulo 4

Ainhoa marcha a casa, cabizbaja, le acaba de extrañar toda la historia que Perrito... Enara, le ha contado sobre lo que pasa en su familia, le da mucha pena, ella nunca sufrirá eso, sobre todo porque la única familia que le queda es la vieja casa de madera que se encuentra al lado de la única chica que se digna de hablarle, al parecer.

Hace unos minutos.
Ainhoa mira a Perrito asombrada, no se esperaba aquello de ella, es una chica bien seria que no cuenta los problemas que tiene a la demás gente.
-Pues...
-Sé sincera, odio los falsos, en serio, estoy dispuesta a contarte la verdad, después de todo, sino, la cotilla de tu amiga...
-Vecina. -le corrige Ainhoa.
-Pues entonces la cotilla de tu vecina te contaría el por qué, no hay momento en que no esté callada.
-En eso, increíblemente, coincido contigo, Perrito.
-Enara.
-¡Enara! -un silencio un tanto incómodo para Ainhoa se alza sobre ambas, Ainhoa piensa un poco en si decirle que sí y contarle la verdad o decir que no, pero le sabe mal después del esfuerzo que está haciendo decirle que no. -Pues sí, quiero saberlo.
-Mi abuela está en la cárcel por supuestas infracciones que se tratan de exploraciones a la tierra de los vivos sin permiso, contrabando de informaciones con la Asociación de Mágicos, es decir, la ADM... es decir, chorradas. Además de ello creen que ella es una viva de verdad que se hace pasar por muerta para luego chivarse a la ADM, o ser simplemente una Mágica espía o algo parecido. Están chalados, aunque mi abuela lo está todavía más, es una suicida.
-¿Qué? -Ainhoa no se cree lo que oye.
Creía que la vida ya era suficientemente dura como para ahora pensar que la vida de los demás está todavía peor, hay cosas que uno no experimenta hasta que le tocan, como los errores, que como los vivos dicen es mejor vivirlos uno mismo y aprender del error, entre los muertos, el error de los más pequeños te puede dejar sin manos.
-Mi abuela ha admitido todo lo que han dicho, menos lo último, afirma ser una gran Olvidada.
-Eso es horrible. -exclama Ainhoa.
¿Margarita admitiendo que es una medio traidora desde hace mucho tiempo? Eso no es posible, sobre todo porque, en ese caso, con lo protectora que es, dejaría solas a sus dos únicas nietas que tiene, a las dos que adora con locura. Llega al punto de que le está tomando el pelo. Pero si Perrito ya es seria en sí, ahora da miedo con lo seria que se ha puesto, no miente, eso seguro.
-Sí. Todavía peor es que ella no es una mentirosa.
-Ojalá lo fuera, para que esto no se lo creyeran.
Perrito, (Enara, lo siento), sonríe, es la primera vez que le ve sonreír, no es fácil ver a un Olvidado hacerlo, a menos que pases por delante de Viva.
-¿Sabes quién dice lo mismo? Nerea. Ahora mismo le están haciendo pruebas.
-¿Pruebas? -pregunta incrédula Ainhoa.
-Sí, para saber que ella no forma parte del plan de la abuela Margarita, a mí me los harán más tarde, pues yo soy... ¿cómo decirlo? ¿más fiel a la muerte?
-Eso sería lo adecuado para describirte en este caso. La verdad es que no me lo esperaba, y todavía menos que me lo dijeras a mí... con el odio que me tienes.
Perrito suspira, como si Ainhoa no hubiera entendido nada de las intenciones de la otra chica, pues ella, como bien ha dicho, quiere que la llame Enara, pues su convivencia comenzará dentro de casi una semana, un poquito más.
-Lo sabrías de todos modos, y, además, necesitaba desahogarme con alguien quien no fuera mi prima, la más cercana ahí abajo eras tú, de mi edad, sin padre, con un problema parecido.
-Has pensado que te entendería.
-Sí.
-Pues algo en lo que no has pensado antes es en ofrecerme ayuda, algo que me duele un poco, cuando te conviene y cuando te conviene...
-No te cabrees, eres una de todas las personas que se mete conmigo llamándome Perrito o cualquier otra cosa, no veo la diferencia entre las situaciones, porque, si te fijas, lo que me estás diciendo es que te debí ofrecer ayuda cuando tú me insultabas, eso no va así mona.
-Ya, también.
-Bueno, gracias por todo.
Entonces, el momento más incómodo de todos, Perrito la ha abrazado... ¡a ella! ¿Cómo es posible que dos enemigas de repente puedan darse un abrazo en un momento? Incómodo de narices.
Un tanto largo y desagradable, pero consiguen separarse sin decirse nada, entonces, Perrito, se levanta y se va, con su típico aire glorioso.
Ainhoa se levanta, enfadada con el mundo, como siempre, y se dirige como puede al único lugar donde es ella sola, sin molestias, ni errores, ni nada, se dirige a su casa de madera del árbol que su padre le hizo cuando era niña, un lugar donde ella pone sus propias reglas.

Cuando llega al árbol no tarda en meter las manos en los bolsillos para buscar la llave de la casa del árbol, pero no la encuentra.
Mira en sus pantalones, pero imposible, alguien se las ha robado, pues recuerda exactamente que esa misma mañana se las ha metido, pero...
¡Perrito!
¡La muy cabrona le ha robado las llaves de la casa del árbol y en vez de eso le ha dejado...! ¿Un trozo de papel?
Lo abre y observa las palabras que ponen en él, en una letra muy pequeñita, que por la oscuridad no consigue leer bien, pero al final, consigue descifrarlo:

Sí, tengo las llaves de tu casa del árbol, supongo que estarás furiosa, pero he estado practicando con Nerea para conseguir hacer esto. Las llaves te las cambio por un favor, pero para saberlo tendrás que quedar mañana a las diez de la mañana en la misma casa del árbol. Enara.

¡Joder con la tía! Sabía que esa quería algo, ¡lo sabía! Pero en parte, siente curiosidad por el favor que ella le puede hacer a Perrito...

domingo, 8 de septiembre de 2013

Capítulo 3

¿Cómo se puede saber si has metido la pata por completo? En ese momento en el que te encuentras en un lugar todavía más negro en el que antes vivías, en una pocilga, un lugar donde la gente se pudre, y con los años, desaparece como tal Olvidado que es de la cabeza de los demás.
Para Ainhoa, en cambio, ese es un lugar precioso que muestra entre las piedras y las firmas de los presos desesperados, la historia de Daemón, la dura historia de los marginados que nadie recuerda.
La magia desapareció de la tierra hace mucho tiempo, como en las frases que en todas las películas y libros pueden aparecer, pero la de Daemón, la magia más rebelde de todas, se quedó encerrada en un mundo paralelo que obligatoriamente los poderosos necesitan para liderar entre los débiles.
Así es el mundo.
Unos viven con privilegios, otros las pierden, e incluso unos últimos, nunca los conocen y viven entre ratones pidiendo dinero en la calle.
Injusticias de la vida.
Mira a la derecha, una chica con el pelo rubio oscuro y largo, liso, muy liso, extraño entre los Olvidados, pues están acostumbrados a pasar desapercibidos, con los ojos castaños y la piel muy clara, bastante alta y delgada, se muestra delante de una de las celdas, quieta, como un perro guardián que espera en la tumba de su antiguo dueño con la esperanza de que vuelva.
Por lo menos, eso no le extraña a ella, pues esa es la chica a que todas llaman Perrito por lo pelota que puede llegar a ser o más bien parecer entre los poderosos.
Su verdadero nombre, Enara, no lo usa casi nadie, menos los poderosos, pues los motes les parecen absurdos, y se creen más que los demás, por lo que entre ellos, de padres a hijos se ponen nombres largos que a veces pueden sonar tremendamente feos.
Ainhoa siempre ha sido una de las débiles, por la simple razón de ser huérfana, pues de su madre no sabe nada.
Un grito desgarrador llega a los oídos de Ainhoa, acostumbrada junto al resto de los débiles, pues son muy comunes entre los que 'infringen las leyes'.
Se supone que el padre de Ainhoa fue uno de ellos, uno al que rápidamente mataron en una muerte rápida, pues no se merecería seguir vivo, o muerto.
Solo hay unas ciertas maneras de matar a un Olvidado, y ningún débil lo sabe, solo los poderosos tan poderosos que heredan su poder de familia, aquellos que jamás van a poder salir ni entran de la junta de poderosos, pues ellos son parte sí o sí, son hereditarios de ese poder.
Ainhoa ha tratado de experimentar con la muerte de verdad, en aquella que no sientes nada, algunos la llaman suicida, pero tiene su razón: quiere destruir el secreto que los poderosos han guardado hasta ahora.
Perrito ni se inmuta por los continuos chillidos de dolor, sigue con la mirada fija en los barrotes de la celda que tiene delante.
Le gustaría decirle que son compañeras, pues por dentro puede llegar a ser sensible, a pesar de que lo intente no mostrar delante de nadie, pero no puede, ella es como los poderosos.
O eso es lo que siempre muestra.
Le gustaría saber si ellas dos tengan en común lo que son y lo que quieren aparentar, pero se le hace demasiado difícil pensar a una Perrito sensible, llorona, miedica, bastante lista... Muy pero que muy difícil, así que como su prima es de esa manera, aunque muestra ser valiente intentando ser parte de la compañía, sabe que no va a durar y que volverá pronto, llorando y replicando que le dejen volver. Así es Vida.
Perrito gira la cabeza y las miradas de las dos chicas, la de los ojos castaños y color miel, se encuentran en unas miradas fijas y un tanto violentas.
Parece una pelea, y ninguna de las dos piensa abandonar dejando que la otra gane, seguro que su cabezonería no cambia de ninguna manera.
En cierta manera, todos los Olvidados son muy cabezones, pero solo lo muestran con los de su 'clase', si así se permite decir.
-¿Qué miras? -pregunta una voz grave y anciana desde la otra parte de la celda.
-Nada, abuela, tranquila, me parecía ver algo. -se excusa la chica ante su anciana abuela Margarita.
¡Aquella sí que es una mujer que aparenta ser viva! Es igualita que su nieta menor. Compasiva, amable, simpática, alegre, risueña, bastante sensible a pesar de tener algo de carácter, (según unos dicen), un poco valiente... pero la señora Margarita, físicamente, quien lo diría, era igualita que su nieta mayor, y seguro que Perrito, de mayor, se parecerá a su abuela.
No sabía que estuviera presa, pero la muchacha parece preocupada, para dejar su cabezonería de lado y prestarle atención a su abuela... debe de ser algo muy grave.
Ya se lo preguntará a Irati, esa chica se sabe los cotilleos de todo el mundo incluso antes de que salgan a la luz, la ventaja de tener privilegios con los poderosos de Daemón.
Perrito saluda a su abuela, quien le da un beso en la mano bien elegantemente mientras que sus ojos empiezan a ser cada vez más cristalinas, dando indicios de que va a empezar a llorar, pero es una chica fuerte y los reprime y sube las escaleras de madera medio rotas corriendo.
Ainhoa no duda en salir corriendo detrás de ella, pero subiendo las escaleras con cuidado, si es la culpable de romper un solo escalón, los poderosos son capaces de meterla en la cárcel e impedir la expedición a la tierra de los vivos.
Cuando, agotada por las doscientas escaleras que acaba de subir, se sienta en la silla de madera para respirar un poco, no se da cuenta de quién está a su lado.
-Hola. -la voz de pito le llega aguda a sus oídos.
-¡Perrito! -exclama al mirar hacia la derecha.
-Si quieres hacer la expedición a la tierra de los vivos más te vale que comiences a llamarme Enara, o te impedirán la visita de los cuatro meses. -comenta seria como siempre la muchacha, sin expresar ni un solo sentimiento.
-Me ha extrañado que me hables, ¿vale? -pregunta con un tono un poco desagradable Ainhoa.
-Bien, Miss Simpatía, quieres saber por qué está mi abuela en la cárcel, ¿si o no?

viernes, 6 de septiembre de 2013

Capítulo 2

Se retira enfadada, no le gusta que la gente le diga lo que tiene que hacer, y mucho menos una panda de listos que se creen lo suficientemente poderosos como para engañar a un pueblo de muertos.
Y la verdad, capaces son, porque más de medio pueblo teme de ellos.
Todos los demás temen de los 'especiales'.
Y ella, es una de ellos.
Son pocos, familias poderosas con unos dones que los mismos poderosos quieren poseer, pero pocos especiales resultan ser listos.
Sagrados. Fuertes. Poderosos. Peligrosos. Temidos. Abandonados. Pocos. Enfadadizos. Inconscientes.
Así son, y Ainhoa puede llegar a ser todo ello, excepto sagrada y poderosa, tiene uno de los dones más débiles y además de ello, los poderosos ya asesinaron a su padre por una "infracción de ley". Eso es por lo menos lo que decían, pues nunca se supo detalles del asesinato de su padre de un día a otro. Un muchacho experimentado, un chico que junto a otros pocos tuvo la mala suerte de crecer junto a los vivos en el pueblo más cercano.
Ainhoa ha llegado a pensar que su abuelo mismo, desaparecido cuando asesinaron a su padre, podría haber muerto si su padre resultaba ser un vivo.
Y ella misma ha sacado varias conclusiones que podrían tratarse sobre la "infracción".
La primera que se reveló ante ellos, ya que él era un hombre con mucho carácter, un hombre como ella lo es ahora, inconformista. Pero en esas situaciones el castigo es la tortura, y nadie torturado muere, tienen el cuidado de que no muera para que recuerde lo que ha ocurrido.
La segunda, en cambio, es muy fuerte, pues un don no se puede utilizar con alguien de mayor nivel que tú, y mi padre tenía un gran nivel, el nueve para arriba, y no creo que él mismo fuera tan iluso como para hacer recordar algo falso a alguien, ¿no? Es estúpido.
Por último también ha pensado en otra razón más, la cual es muy pero que muy loca: tener un hijo vivo. Ella es hija única. Siempre lo fue y siempre lo será. Pero no está muy segura.
Y con lo salvaje que podía llegar a ser él, podría haber sido cualquiera de las otras locuras que las leyes castigan con la muerte instantánea.
-Ainhoa, tía, espera. -quien llega jadeante a ella es Irati, la plasta de su vecina.
Es muy guapa, con un pelo larguísimo y dorado, lleno de ondas, con esa piel clara que casi todos los muertos que tienen, pero la de ella suave y perfecta, con esos ojos completamente azules, del color que destaca entre la niebla.
Nadie ha estado con ella, pues tiene un don muy poderoso al que todos temen: la electricidad.
Es privilegiada pero a la vez no, pues el consejo la ayuda a cambio de una electricidad que ella transmite, pero al mismo tiempo tiene el permiso de practicar sin multas ni errores, pero digamos que no es muy controladora en transmitir esa electricidad cuerpo a cuerpo.
La gente tiene tanto miedo de las vecinas que nadie se acerca directamente al barrio.
Ainhoa es más sencilla en físico pero más difícil en carácter.
Ainhoa es morena, con el pelo casi negro, la piel dorada, algo un poco más raro entre los muertos, los Olvidados para ser más exactos, con los ojos de un precioso color miel, todo el mundo dice que se parece mucho a su padre física y mentalmente, por eso nadie se acerca a ella.
-¿Sabes quién se ha presentado voluntario para la expedición de los vivos? -pregunta rápidamente Irati.
Ainhoa la mira molesta, ella se ha presentado para la expedición al lugar donde su padre vivió durante un buen tiempo.
-¡Hay, chica! -exclama Irati. -Pues mira, son Perrito y su prima la Viva.
Perrito y la Viva eran primas, con dones, como ellos, con dos poderes desconocidos, opuestos y poderosos del que nadie sabía. El verdadero nombre de Perrito era Enara, una chica bastante parecida a todos los poderosos que le hacía unos cuantos años les ayudaba en varias cositas, y como siempre les seguía como un perrito, y de ahí el mote Perrito. Tiene el pelo rubio oscuro, la piel clara y los ojos castaños. La Viva era una chica que parecía que estaba viva por cómo pensaba y por cómo era. Sensible, valiente a pesar parecer miedica, tierna, dulce, alegre, simpática y amable, todo lo que los poderosos NO eran, su verdadero nombre es Nerea. Tiene el pelo castaño con reflejos dorados, algo muy raro en los Olvidados, la piel morena, también raro en los Olvidados, en sí en los muertos mismos, y los ojos castaños. Tan distintas y tan iguales como decían los ancianos, a la vida y a la muerte.
-Lo más divertido es que las han elegido, ¿y sabes quiénes más van?
-¿Quiénes? -pregunta arisca.
-Elías el gilipollas, Omar el hijo de uno de los poderosos, Valeria la pija y chula que solo piensa en ella, Leo con su perro ciego, Fabio el listo tan idiota ese y tú.
Ainhoa no sabe qué decir, ¡menudo el grupo que le ha tocado! ¿Por qué tuvo que ofrecerse?
Además están Perrito y la Viva...

jueves, 5 de septiembre de 2013

Capitulo 1

Querido hijo:
¿Nunca has pensado en que puede ocurrir cuando alguien nace muerto? ¿Nunca has tenido curiosidad para saber qué les ocurre a aquellos niños que nacen muertos dentro de una mujer?
Yo sí. Terminé involucrado después de aquello, pero a veces es mejor la ignorancia que la verdad, algo que desde luego está muy claro.
Yo era una persona tranquila, curiosa que nunca había tenido ningún problema para salirse con la suya, pero siempre había tenido una duda que me inundaba: ¿qué había sido de mi padre? ¿dónde se encontraba?
Decidí seguir los pasos que él siguió, entrar en un mundo inexplorado yo solito, un mundo donde los colores no existen, donde uno no puede tomar decisiones sin antes consultar... entré en un mundo malvado y oscuro.
Un cartel de madera medio podrido a punto de caerse, mostraba un nombre abandonado y bien claro: Daemón, era el nombre de un pueblo.
Ya que había encontrado pruebas de que mi padre había pasado por ahí, con lo valiente que era, seguí en el gris sendero rodeado de arriba abajo con una niebla espesa que apenas me dejaba ver.
Tras varios kilómetros y con un suministro basado en agua, jamón, chorizo y salchichón hicieron que pudiera seguir bien hasta el pueblo gris y negro llamado Daemón, donde los débiles hacían lo que los poderosos querían.
Pero aquella gente no estaba muerta, pero tampoco estaba viva, eran lo contrario de un zombi, mientras que los zombis nacen vivos, aquellas criaturas habían nacido muertas, y estaban vivas, por lo que ellos serían muertos vivientes mientras que los zombis a su lado serían vivos muertos que andaban.
Recibían el nombre de Olvidados, seguramente porque nadie se acordaría de ellos, pues nadie se habría encariñado ya que nunca habían nacido vivos.
Mi padre estaba entre esos Olvidados, y era de los débiles, junto a él descubrí las ventajas y desventajas de ser un Olvidado, pues yo también lo era, mis hermanas Esperanza, Paz y Mariana en cambio eran sangre de mi madre, por lo que eran humanas.
Los Olvidados son seres fantásticamente horrorosos, si eso es que puede ser.
Se mueven entre sombras, perdona, nos movemos entre niebla y sombra, somos capaces de hacer olvidar cualquier cosa, objetos, animales, personas, recuerdos... pero no capaces de recuperarlos, tenemos las alas más negras y elegantes de todos y somos los más rápidos al volar, con solo mirar a los humanos pueden controlar sus mentes, son invisibles cuando quieren y en esos momentos nadie los ve, ni los oye, ni los huele, solo si esa persona también es invisible.
Además de ello, cada familia suele tener un don que hereda de sus padres o madres si son Olvidados, si una familia se extingue, por así decirlo, su don se esfuma con ellos, desaparece, y cada vez hay más Olvidados sin dones, tan pocos que están volviendo privilegiados a aquellos que los conserven con ellos.
Me metí en este lío y cuando conseguí escapar conocí a tu madre, cometí la equivocación de enamorarme y tener un hijo maravilloso del que me alegro que sea solamente un humano normal.
Quería decirte que jamás podré estar contigo como debo, pero que tengas en cuenta de que soy tu padre, uno que se alejó de ti y de tu madre para no hacerte daño.
Escribo esta carta mientras que observo a tu hermana, heredera de mi don: capaz de hacer recordar un objeto, animal, humano, recuerdo que nunca existió o que simplemente fue arrebatado.
La miro una y otra vez. Me acuerdo de ti. Te quiero, hijo, a pesar de que jamás podré decírtelo.
Recuerda, siempre estaré a tu lado aunque no lo veas.
Te quiere,
Papá.