jueves, 7 de noviembre de 2013

Capítulo 21

-¡I'm on the highway to hell! ¡Highway to hell!
El hombre no para de cantar cosas horribles como salidas del mismo infierno, aquel al que siempre han tratado huir, aunque, claro, las óperas que en Daemón se escuchan tampoco es que sean salidas del cielo...
-Esto es incómodo. -dice medio cantando Valeria.
Ainhoa y Enara, en cambio, permanecen con la nariz tapada y una cara de asco sobre todo lo que les está pasando en ese día.
Lo colorido de arriba, lo blanco no, lo otro, se vuelve más oscuro cada vez, y unas luces aparecen como por arte de magia a su alrededor.
-¡Estamos en el mismísimo territorio prohibido! -chilla Fabio, agobiado.
-¿Adónde nos llevas? -pregunta Omar, con valor.
-¡A vuestra dirección!
-¿Y a qué huele? -vuelve a preguntar cuando por su nariz empieza a entrar un olor horroroso que jamás antes había percatado.
-¡Mierda! ¡Moe! -exclama el hombre extraño.
-¿Moe? -preguntan todos a la vez.
-¡Estúpido perro! Se habrá cagado otra vez en la maldita alfombrilla.
Como si por arte de magia se tratara, un perro más grande que el del propio Leo sale de abajo y empieza a moverse ante sus nuevos amigos.
Y en tan solo un segundo, aquello se vuelve un gallinero.
Valeria chillando como una loca, el perro ladrando, la música a tope, Fabio pegándole golpes a la silla en la que se acaba de quedar trabado, Omar intentando tranquilizar a Valeria por gritos y el hombre extraño cantando a pleno pulmón.
Así queda el panorama durante un minuto y medio, en el que de repente, el objeto rápido para de golpe y todos se van hacia delante, cayéndose al suelo y haciéndose daño.
-¿No os habíais puesto el cinturón? -pregunta el hombre extrañado.
-¡¿Qué cinturón?! -grita como un loco Fabio.
El hombre se empieza a reír a carcajadas ante las miradas atónitas sus cinco pasajeros extranjeros a los que ha recogido al lado del bosque.
-¡Sois increíbles, chicos! ¡Encantado de conoceros! ¡Por cierto! ¡Me llamo Rafa! Y si necesitáis cualquier otra cosa... ¡no dudéis en llamarme!
Rafa da una hoja arrugada a Enara, quien la coge con desconfianza y se levanta de al lado de Omar, quien, desgraciadamente se ha caído en los restos que Moe ha dejado en la alfombrilla.
-¡Y tranquilo chico! ¡Eso se quita en una labada!
Pero Omar no le escucha, quiere salir lo antes posible de ese lugar, y cuanto más rápido sea, mucho mejor.
-¿Cómo os llamáis vosotros? -pregunta el hombre.
-Mi nombre es Valeria. -se presenta la chica. -Y estos son Ainhoa, Omar, Fabio y Enara. -dice señalando a cada uno cuando dice su nombre.
-¡Extraño grupo de amigos!
-Todavía faltan tres... -murmura Enara.
-¡Aparecerán! A menos que se hayan encontrado con el asesino que anda suelto...
Todos lo miran con cara atónita, los ojos abiertos como platos y la cara adelantada del suelo, como si algo les pasara.
-¡Era broma tontos! ¿Cómo en un pueblo muerto del asco que no conoce ni Dios va a andar un asesino suelto? -pregunta Rafa y se vuelve a reír a carcajadas.
-Encantados, Rafa. -se despide Fabio y tras coger sus cosas, intenta encontrar la apertura de la puerta para abrirla.
-¡Llama el timbre, tonto! -exclama Rafa, quien se adelanta para tocar un pequeño círculo que se hunde mientras que lo pulsa, sacando un ruido que sobresalta a todos.
Una mujer menudita aparece en la puerta, y acercándose a los chicos y oliendo la peste a caca de perro de la camiseta de Omar, deja que entren.
-Bienvenidos, chicos. -dice con desconfianza.
Los chicos entran a esa enorme y perfecta cálida casa, una que jamás podrán olvidar en sus vidas, y por suerte, consiguen ver que no son los únicos que están ahí.

2 comentarios:

  1. Chicas me ha gustado mucho este capítulo, es muy gracioso.
    Seguir asi!

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    1. Muchas gracias, guapa! Esperamos que los demás también te sigan gustando. Besos:)

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