viernes, 29 de noviembre de 2013

Capítulo 27

¿Pueden confiar en Fran? Eso es lo que por ahora parece, y es que él, les ha dicho las horas alegremente, pues se las han ingeniado para sacárselas y apuntarlas, ahora tan solo les queda aprendérselas.
-¡Es muy difícil! -se queja la Princesita Valeria.
-¡Si acabas de sacar la hoja, tonta del bote! -contesta Enara.
-Pero sé que va a ser muy difícil.
-¿Cómo vas a saberlo si ni siquiera has mirado la hoja ni en un segundo?
-Yo no tengo tanta cabeza como Fabio o Elías.
-¡Cómo si Elías lo tuviera! -entra Ainhoa.
-Cállate, Pequeña Bruja-Niñata. -responde él con rapidez.
-¡Ni siquiera lo intentas! Si te pondrías un poco más... -insiste Enara.
-¡Pero cuando! -sigue Valeria.
-¡Ahora por ejemplo!
-A un lado, nos encontramos con la pelea entre Valeria y Enara y por otro lado tenemos a Ainhoa y Elías, quienes lucharán después entre los ganadores de ambas batallas para encontrar al mejor enfado del año. Mi nombre es Omar y seré el comentarista de hoy. Empecemos con la pelea entre Valeria y Enara, aquí a mi lado, tengo a mi compañera, Nerea, ¿qué piensas tú de esta pelea?
Nerea se queda de piedra, mirando fijamente a Omar, quien a su lado le ha empezado a susurrar lo que por el objeto que habla sale. La reacción de la chica es buena y sonríe para continuar con el juego del chico.
-Me parece que va a ser mejor batalla que la de Ainhoa y Elías. Su enfado es mayor y están diciendo palabras inapropiadas continuamente, a diferencia de las dos chicas.
-Buena observación, ¿tú dirías alguna de estas palabras en la vida cotidiana?
-Supongo que no, pero eso habrá que descubrirlo, ¿no te parece?
-Por supuesto.
Fabio sale del pasillo y se dirige con Leo a un saloncito pequeño que se encuentra al final de todo el pasillo, donde siempre reina la paz.
-¿No te parece a ti que estamos viviendo con una pandilla de inmaduros?
-La inmadurez tampoco es mala, deja que sonrían un poco.
-No, no, no, no. Esto va a ser malo...
-Venga, ¿no me digas que tú no tienes suficiente humor como para hacer sonreír a alguien aunque sea por un segundo?
-Nunca lo he intentado.
-Aquí no nos vigilan, Fabio. Inténtalo, tampoco es tan difícil, y si se trata de gente alegre como Omar y Nerea, todavía más difícil. Consejo, ten cuidado con lo que les dices a los otros cuatro.
-El escándalo que arman es increíble. La amargada deberá de aparecer en...
-¿En serio que no te has aprendido las horas?
-Poquitito.
-Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, diez...
-¡Primero va el nueve!
-¡Empollón! Nueve, diez, once y doce.
-Cinco, cuatro, tres, dos, uno...
Un portazo se escucha incluso de la sala pequeña, de donde los gritos de doña Esperanza se escuchan como si estuviera hablando ahora con los dos chicos.
-¿Es que no sois normales o qué pasa? ¡Acaso no sabéis que vive gente al lado vuestro! ¿De dónde narices salís vosotros? ¿Eh? ¡Panda de idiotas...!
-¿Y quién es esta? -escuchan a Elías cuando pasan al salón.
-La madre de Fran. -contesta Omar.
Esperanza sale corriendo del apartamento. Hacía años que no llegaban gente de la edad de ellos que mandaban de una escuela de aprendizaje nada famosa... ¿y resulta que le han tenido que mandar a cada loco de cada clase?
-Yo que vosotros me pensaría estrictamente por qué estáis aquí y qué narices hacéis, porque desde luego que a mí no me hace ni pizca de gracia.
Todos tienen bien claro lo que cada uno hace ahí, y es que algunos no quisieran haber estado, pero es la única manera en la que tienen la forma de ser ellos.
Cada uno de ellos esconde un secreto...
Todos menos Ainhoa.

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