viernes, 6 de junio de 2014

Capítulo 74

Ainhoa se apoya en las paredes y se sienta en el suelo, no sabe ni si será capaz de poder moverse en un buen tiempo, pero lleva demasiado tiempo ahí.
Desconcertada, traicionada y con un dolor que no debería de sentir, entra en la sala, le da igual no saber cuál es, tampoco es que sea difícil encontrar la cárcel, ¿verdad? Siempre le quedará que la atrapen a posta para poder llegar mejor.
¡Ey! Esa es una buena idea, pero debería de esperar mucho tiempo más.
Abre rápidamente la puerta y se introduce dentro. Todo está muy oscuro y se choca un par de veces contra varios muebles, hasta que llega el punto de que su mano se queda metido en un agujero, y tras su mano, llega el resto del cuerpo.
Abre la boca, pero sólo sirve para que polvo entre y empiece a gritar al ritmo que su cuerpo choca contra un suelo frío, probablemente porque es de acero y se encuentra bajo el suelo.
El eco de su caída llega a sus oídos repitiéndose tres veces.
Después de ver unas cuantas estrellitas, todo vuelve a ser negro y escucha unos golpes fuertes, unos de alguna cosa que quiere salir, por lo que no es cosa, sino un ser vivo, o alguna máquina que está programada para hacer ese ruido.
Lo del ser vivo tiene más lógica.
Ainhoa piensa entonces en la linterna, y se palpa el cuerpo para recordar en qué bolsillo se encuentra. Un bulto blando... no, eso es la capa. Otro bulto, este ya duro, y más fino en una parte que en otra, parece pesado... sí, es la linterna.
Ainhoa dobla la pierna y se vuelve a buscar el bolsillo. Una vez que lo tiene, se palpa la parte delantera para encontrar el botón que lo cierra y lo saca rápidamente.
Antes de encenderlo, intenta ponerse de pie y mantenerse así durante un tiempo. Entonces agarra la linterna con fuerza y pulsa el botón para que se encienda.
Un rayo de luz ilumina justo lo que está delante de ella, pero no solo eso, también lo hace con algunas partes de los alrededores, las más cercanas.
Consigue ver mesas, sillas, muchos papeles, tubos de ciencias con unos líquidos extraños de colores, un par de ordenadores, gafas, y al lado, un tubo con alguien dentro. Un tubo con alguien dentro que no para de pegar el cristal.
Ainhoa se dirige corriendo, no lo conoce, jamás ha estado con él, pero le toma cierto aire parecido a alguien... ¡Sergio! Sí, se parece bastante a él.
La chica también empieza a pegar al cristal un par de veces, pero no sirve de nada, puesto que ambos están pegando en la misma zona de dos puntos opuestos, así que será imposible. ¿Le habrá dado Elías cualquier cosa que le sirva contra?
Se coge la linterna con la boca, algo que resulta muy difícil, puesto que no para de caerse y moverse de sitio haciendo que la situación sea muy extraña. Por lo que lo mantiene un rato con las manos y cuando lo suelta, en seguida empieza a sacar cosas de sus bolsillos y tirándolos al suelo.
En una de esas, el chico se tira contra la ventana.
Ainhoa piensa si es un poco tonto, pero él no para de señalar uno de los objetos que están en el suelo, por lo que la chica recoge la luz que tiene en la boca, empezando a girar la mano para moverse entre las cosas y el chico espera atento, hasta que vuelve a señalarlo y levanta las cejas de una manera que da un poquito de miedo.
Bien, hay muchas cosas, pero Ainhoa se agacha y espera a que el chico le diga que sigue estando en el círculo que ilumina cada vez menos.
El chico sigue señalando, por lo que es buena señal, pero ya no puede más así que empieza a coger objetos ante la negativa del chico, hasta que coge la capa y algo sale rodando. El chico lo sigue con la mirada, súper emocionado y parece eufórico, probablemente esté gritando.
Ainhoa deja la capa y sigue el ruido, que hace un ligero "clack" contra algo. Se acerca y se encuentra con el bolígrafo, habría deseado mil veces más que fuera la bola.
Ainhoa lo coge y se acerca al cristal. En un intento de hacer algo con él, empieza a apuñalar al cristal con el boli de una manera en la que casi se lo carga. El bolígrafo, no el tubo de ensayo de tamaño gigante. Es entonces cuando se le ocurre probar si escribe en una hoja.
Se acerca corriendo y aprieta la parte de arriba, de la cual sale la tinta. Cuando se pone a escribir se da cuenta de que está rompiendo la mesa, la está partiendo en dos.
Entonces sonríe y se dirige al cristal para empezar a cortarlo como un trozo de filete.
El chico sale rápidamente y abraza fuertemente a la chica, que se zafa en seguida ya que ni siquiera se conocen, ¿para qué tanto abrazo? Ni siquiera sabe por qué a la gente le gusta tanto, si es como ahorcar una cintura o cualquier otra parte del cuerpo. Es prácticamente eso.
-¿Cómo te llamas? -pregunta Ainhoa.
-Sam.
-Bien, Sam, ¿por qué me abrazas?
-Porque me has salvado. ¿Sabes lo que me querían hacer? Matar y abrir en dos, para resumírtelo.
-¿Por qué?
-No soy igual a los demás. No soy como los Olvidados que ellos conocen. Y por lo que parece, tú eres de los míos.
-¿De los tuyos?
-Sí. ¡Una sombra!
-¿Sombra? ¿Cómo lo que sigue a la gente cuando el sol te da por un lado?
-No. Una mezcla entre humanos y Olvidados.
-De lo que Fabio nos habló una vez.
-Y de lo que yo te estoy hablando ahora mismo.
Ainhoa levanta una ceja, tiene razón, en ese mismo momento están hablando sobre ello, y se da cuenta de que realmente, esa leyenda urbana sobre que si dices el nombre de ellos que los poderosos sabrán donde están o muere uno, es un poco estúpido.
-¿Sabes dónde están las cárceles?
-Unos cuantos niveles más abajo que esto, pero no podemos ir rompiendo los suelos para bajar. Creo que por aquí tiene que haber una puerta.
-¿Cómo que crees?
-Cuando me metieron estaba dormido, y nunca he visto uno aquí, no está a mi alcance.
-¿Cuánto tiempo llevas aquí aproximadamente?
-Alrededor de cinco días. Me sedan cada mañana para poder cambiarme el aire y que no me ahogue, así que será mejor que nos vayamos vendo.
-¿Es que aquí se hace todo por las mañanas?
-Eso mismo me pregunto yo, y sí, eso parece ser.
-¿Y si esperamos a que vengan para poder salir?
-Ni de palo. -niega Sam. -Sería mejor incluso que saliéramos por el suelo ahora que todavía están dormidos. Si nos pillan aquí dentro te juro que nunca saldremos. Dame el bolígrafo y recoge lo demás.
-¿Cómo sé que puedo confiar en ti si te acabo de conocer?
-Buena pregunta. Entonces... ¡hazlo todo tú!

3 comentarios:

  1. ¡Holaaa! Por fin puedo pasarme por aquí y leerte. Sinceramente me ha encantado el capi. Veremos como sigue Sam y Ainhoa. Lo has dejado en el medio de una decisión. Habrá que confiar. ¡Excelente guapa! Gracias por compartir tu talento. Un besote enorme.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y a ti por darme estos ánimos! Espero que te guste cómo sigue la historia, la verdad es que queda muy poco y ya cuando pueda voy a empezar con la segunda parte. Un beso enorme :)

      Eliminar
    2. ¡Un blog muy interesante, te felicito! Yo también tengo un blog en wordpress dedicado a pequeños y grandes escritores. Tal vez te interese colaborar en él compartiendo tu talento con nosotros :) Te dejo el enlace para que lo consultes.
      https://parentesissite.wordpress.com/

      Eliminar