sábado, 14 de junio de 2014

Capítulo 75

Mi Pequeño Mundo. ¡Gracias por pasaros y la espera! Aviso que desde ahora, los últimos capítulos son cada viernes. Un beso enorme, Nerea :)

Cae. Otra vez. Pero esta vez la caída es más incómoda y un poco más dolorosa, puesto que su espalda ha chocado contra el pie de Sam y su cabeza... mejor no hablar de su cabeza.
Cuando se levanta, palpa el suelo con la mano en busca de la linterna.
Pero es Sam quien de verdad lo encuentra y quien con un ligero 'click' la enciende.
-Gracias. -murmura ella.
Su sonrisa la intimida, tan perfecta con esos dientes blancos y rectos. ¡Huy que rabia le da! Ya le gustaría tenerlas de la misma manera a ella también.
No le queda otra que devolverle la sonrisa para luego observar los alrededores.
-Una habitación vacía. -concluye.
-Me has quitado las palabras de la boca. -afirma Sam.
La chica sonríe todavía más y se dirige hacia la puerta, la cual abre exageradamente dejando que el chico salga antes.
-Muchas gracias. -agradece el chico enfatizando la 'gra'.
-De nada. -responde enfatizando la 'na'.
Recorren habitaciones y pasillos que los llevan poco a poco hacia un ambiente más oscuro y frío, pero no los incomoda. De echo, les parece incluso cómodo.
A ella por Daemón, y a él por quién sabe qué, pero tampoco le interesa.
Andando por el quinto pasillo largo que han encontrado, un agujero que abre debajo de los pies del chico y cae abajo.
Un ruido en seco se escucha en el ruido azul marino y unos cuchicheos. Pero no sólo eso, unas trompetas llegan hasta sus oídos del norte.
Mierda. Se han despertado.
-Sam, ¿Estás bien? -pregunta.
La luz sigue ahí, pero no se escucha nada, ¿y si lo han atrapado?
-¿Ainhoa?
A la chica esa voz se le hace tan conocida... Y la echaba muchísimo de menos.
-Hola, Fabio. -saluda con la mayor de las sonrisas pintada en la cara.
-¿Por qué no bajas?
La chica no contesta, obedece sin rechistar y cae encima de una mesa. Se levanta y se frota el culo. La altura no es tan grande como la de las demás habitaciones y una de las paredes está cubierta por una pantalla que está siendo utilizada por el chico, mientras que Nerea ayuda al caído.
-Es Sam, estaba atrapado en un tubo y... -empieza Ainhoa.
-Y es una Sombra. -interrumpe Nerea. -Pero no es el Olvidado con el que te hemos dejado, ¿y Elías? Te recuerdo que no es una buena idea dejarlo solo.
-Ya, pero tampoco quedarnos aquí hablando, han tocado las trompetas.
-¿Ya? -se extraña Sam.
-¿Es que tan rápido se te ha pasado? -pregunta Ainhoa.
-Llevo los últimos meses ahí dentro, como para que esto no haya sido rápido.
-¿Y qué te hacían?
-Trataban de entender lo que era, son mucho peores con los Olvidados.
-¿Qué les hacen? -se aventura Nerea.
-Torturar, quitar los poderes y matarlos cuando ya tienen todo lo que quieren. -advierte mirándolos uno por uno.
-Fueron ellos quienes les enseñaron a los poderosos a matarlos. -añade Fabio.
-No son momentos para perder el tiempo, tenemos que llegar a las celdas y liberarlos a todos. -informa Ainhoa.
-Sigo insistiendo en saber dónde está Elías. -dice Nerea.
-En busca de las celdas.
-Con la mala orientación que tiene.
-Pues sí. Y ahora en marcha. ¡Ah! Él es Sam y ellos son Fabio y Nerea.
-Y Fabio se queda. -comenta él refiriéndose a sí mismo como en tercera persona.
-¿Por qué? -pregunta Ainhoa.
-Me tengo que quedar en la sala de máquinas, no sirvo para mucho más. Que Nerea os ayude. Y encima, conociendo a Elías... lo encontraré.
-Oye, que si te parece mal que os ayude me quedo. -exclama Nerea.
-No era porque no quiera ir contigo.
-Ya, lo mío también era broma, y ha sido divertido verte la cara.
-No empieces a parecerte a Elías, por favor. -pide Ainhoa.
-¡Ah! Y encantada, Sam.
-Igualmente, ¿Nerea, verdad?
-Es un nombre simple pero puedes tomarte todo el tiempo que quieras para aprendértelo, ahora hay cosas que hacer. -dice y busca por las paredes algo.
-¿Qué hace? -pregunta Sam a Ainhoa.
-¡Quién sabe! Pero estate seguro de que va a ser una buena idea o la peor del mundo.
-¡Te he oído! Y es una buena idea que... ¡Sí! Tiene futuro. -responde mientras que se abalanza a quitar un pequeño cuadrado que se esconde por el suelo.
-¿El conducto de ventilación? ¡Buena idea! -admite Sam.
-¿Buena idea? ¿Qué tiene eso de buena idea? -contrasta Ainhoa.
-Sí. Es la manera más simple de saber dónde está uno y podemos recorrerlo todo sin ser vistos. Además, que no creo que sean demasiado estrechos.
-¿Por qué? -quiere saber, otra vez, Ainhoa.
-Porque es la mejor manera de huir de un edificio. Aparte de las puertas.
-Exactamente. Oye, Ainhoa, me gusta este chico. ¡Adiós Fabio! Y no le des al botón negro. Recuérdelo.
Durante los siguientes minutos, los tres se meten y gatean por los conductos, que no huelen nada bien, y por los que tosen cada vez que abren la boca, por lo que el trayecto concluye en silencio.
Primero va Nerea, luego Ainhoa, y cerrando camino está Sam, quien guía a la primera con la luz de la linterna.
Un pequeño puñetazo seguido de una mueca de dolor y un ruido estridente del metal chocando contra el suelo rompe su silencio. A esto, se unen varios golpes a cristales, como los que Sam hacía cuando Ainhoa lo ha encontrado en esa especie de mini laboratorio.
La primera en bajar es Nerea, que aterriza perfectamente sobre sus pies sin hacerse ningún tipo de daños, luego va a Ainhoa, que cae sobre su mano, provocándose una fisura, pero el dolor también se une a las costillas que han chocado contra ella, por último, Sam, que caería bien si uno de sus pies no aterrizara sobre otro de Ainhoa.
Ambos se tuercen y se hacen unas bolas por el dolor, y mientras, Nerea observa a los alrededores y busca entre todos ellos a Valeria.
Su corazón se detiene cuando por fin lo hace, en la tercera fila, toda llena de heridas.
-¿Nerea? -escucha preguntar a Ainhoa.
Pero a ella no le sale la voz, es demasiado, y el nudo en la garganta no ayuda. Incluso siente los ojos más pesados de los normal.
Valeria también la ve. Ella sí que está llorando.
Extiende su mano hasta el cristal, donde lo apoya débilmente, es sin duda alguna a la que más han torturado y la que peor lo está pasando, eso se le ve a plena vista.
Nerea se agacha cuando la primera gota cae desde su ojo izquierdo y apoya la mano que tenía en el corazón en el cristal, junto al de su amiga. Verla así la ha destrozado. En cierto modo le recuerda a su abuela. Y en el mismo cierto modo, el dolor es tan insufrible como aquella vez.
Ainhoa, al no tener respuesta de su amiga, corre en busca de ella. Sam la persigue.
Ambos se quedan mudo en la escena, y hay que decir que a la chica le cuesta cinco veces menos que a la pequeña en empezar a llorar.
-Como sigáis llorando yo también lo haré.
-Me da igual. -contesta Ainhoa y se abalanza junto a ellas.
Nerea en cambio separa su mano he intenta parar.
-¿Cómo se abren estas mierdas? -pregunta mirando hacia Sam, todavía con los ojos rojos.
-Un boli que tiene Ainhoa, sirve como un láser de las pelis, es muy útil, pero lento teniendo en cuenta de a los muchos que tenemos que sacar.
-Dámelo. -ordena Nerea a la otra castaña.
Ainhoa lo hace sin rechistar.
-Tranquila. -murmura Nerea. -Ahora te sacaremos y todo esto será una mala pesadilla por la que les meteremos una buena paliza. Prometo dejarte la mejor parte. Y por parte de Elías también. Si no quiere, le obligo. Te puedo asegurar que a Enara no le gusta vengarse. Y Leo... no tiene lo que se debe. Fabio no sabe luchar. Y Ainhoa está llorando por lo que seguro que está de mi parte. Y... -empieza mientras que corta el cristal y la ayuda a salir.
-Y ahora es cuando yo me pregunto dónde narices me he metido.
-No, Sam. Ahora es cuando yo digo que Omar también estará de acuerdo en que te vengues.
-No lo estará. -niega Ainhoa con un hilito de voz.
-¿Cómo que no?
-Omar ya no está de nuestro lado. ¿Recuerdas esas veces en las que me iba a otro mundo?
Nerea asiente.
-Pues en la última, vi cómo Omar se unía y nos daba la espalda. Nerea, a ti te abandonó a tu merced.
Nerea respira, por intentar tranquilizarse. Sus lágrimas y su pena se acaban de convertir en la ira más grande que jamás se haya podido ver en los ojos de alguien.
-¿Me dejas esa mejor parte a mí? -pregunta.
Valeria asiente.
-Sentimos no haber podido llegar antes. -añade Ainhoa mientras que observa cómo Nerea, acompañada por el chico, sale a liberar a todos.
-Tranquila, ya he visto que habéis tenido otras cosillas pendientes.
Y con esas palabras, escuchan las puertas abrirse y un grito. Un grito de chica. Lo que dice que obviamente es un grito de Nerea. Nunca antes la había oído gritar así, de miedo.
Ainhoa y Valeria salen corriendo.
Valeria se tropieza y cae. Otro ruido más, y bien agudo. Como los gritos continuos de Nerea, que no se sabe a qué se deben.
Ainhoa se queda mirando a Valeria y luego en la lejanía. ¿Qué leches? Su cabeza va a estallar del agobio de no saber qué hacer.
Otras puertas se abren, pero estas son traseras.
Ainhoa ayuda a Valeria a levantarse y la ayuda a correr junto a ella. Pero no son los únicos pasos que se escuchan. También hay otros, más fuertes. Y aunque no son varios, parecen de alguien muy rápido.
Por fin se encuentran en el último pasillo de Olvidados cuando se encuentran con Nerea, dando grititos por haberse encontrado con su prima. Y no está sola. Leo también se encuentra.
Sam está alucinado, pero los pasos siguen hacia ellos y parecen continuos y varios. Rápidos, lentos, ruidosos o ligeros. Pero pasos de varia gente, al fin y al cabo.
De repente, Sam cae al suelo. ¿Y quién lo ha tirado? Elías.
Todos se miran y Enara le tapa la boca a su prima.
-Vamos a morir. -murmura.
-¡No vamos a morir! -intenta animarla Ainhoa.
-¡Oh, no! ¡Sí que vamos a morir! -exclama Elías al levantarse.
En menos de cinco milésimas, todos se encuentran rodeados por una oleada de mágicos con armas de las que sólo el Sombra sabe el nombre.
Ainhoa mira a Enara, en cambio, es Valeria quien dice las palabras:
-Pues sí que estamos muertos.

2 comentarios:

  1. ¡Hola Neyra! Que revuelo se ha armado.Aunque creo que muertos no están dudo que puedan salir fácil de donde se encuentran. Ainhoa siempre tiene fe y eso es bueno. Veremos como salen estos chicos de la situación. Muy bueno el relato de la escena te felicito. Un besote grande guapa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí jajaja, todos se han juntado. Sí, va a ser complicado con todo el lío salir de semejante pelea que se avecina, esperemos que todos salgan de ahí adentro, con el cariño que les tengo... Y contigo estoy a la hora de que Ainhoa siempre tiene fe, o por lo menos intenta tener, por lo que esperemos que su mentalidad no cambie. Muchas gracias por feicitarme, la verdad es que me costó intentar meter a todos seguidos sin que los lectores se hicieran un lío, y por una vez, creo que lo he conseguido. Otro beso enoooorme para ti y hasta el viernes! :)

      Eliminar