domingo, 29 de junio de 2014

Capítulo 77

Ainhoa mira hacia los dos lados, tienen que ganar tiempo y a ella le toca estar junto a Enara.
Andan sigilosas hacia una puerta verde esmeralda.
-¿Crees que vamos bien? -susurra la miedosa Enara mientras que clava sus uñas sin querer en la espalda de su compañera.
-Sam nos ha dicho que sí. -responde Ainhoa.
-Por eso te pregunto. Le hemos ignorado y parece no haberle sentado nada bien. ¿Y si de repente hace algo que va en nuestra contra?
-Por algo va con tu prima en busca de Fabio. No seas tan pesimista, anda.
-No puedo evitar serlo.
Ainhoa mira para los dos lados en el más absoluto silencio, entonces, sale corriendo a intentar abrir la puerta seguida de Enara, pero esta ya, usa sus poderes para abrirlo. Algo que no sale bien.
-Con esto probamos que lo que está al otro lado es muy valioso. -piensa Ainhoa. -¡Ya sé! ¿Puedes crear el fuego ya directamente dentro de la sala?
Enara lo niega con la cabeza. Esa es la razón por la que ella está ahí, para seguir quemando cosas, se siente utilizada como un mechero.
-No sé cómo es el interior, y además, si tienen productos químicos puedo producir un desastre enorme.
-Espera, ahora vuelvo, buscaré algo para abrirla. -comenta decidida Ainhoa.
Le da rabia. Eso hace que a Enara le hierva la sangre. ¿Por qué tiene que tener tantas dudas respecto a algo que se supone que ya está decidido? Quizá sea una señal de que es una mala idea y debería de huir de ahí, pero no puede hacer una traición tan grande, deberá dejarse guiar y actuar como cuando hacía en Daemón, como una chica fuerte y decidida.
A pesar de que intenta llenar su cabeza de pensamientos positivos, la sangre le sigue hirviendo de un enfado que no es normal... ¡Espera un poco! ¡Ahí está!
-He encontrado una barra, quizá podamos echar la puerta abajo. -exclama Ainhoa al llegar.
-No. Tengo una idea mucho mejor. En vez de echar la puerta directamente abajo, puedo fundirla. Será verde pero es de metal, y si la hiervo a suficiente temperatura, se fundirá en un periquete. Sólo con una pequeña ojeadita puedo quemar todo lo demás.
-Desde luego que será más silencioso.
Enara sonríe. Le gusta sonreír, eso es algo que durante los últimos días ha aprendido con Leo. Cuánto le gusta ese chico y cuánto le agradece a su prima poner tanta excusa para que pudieran ir juntos. Más que una misión han parecido más unas vacaciones, de tanto ir de aquí allí y de allí aquí.
-¡Enara!
-Si, ahora.
Ainhoa observa a la chica con un tono rojo en las mejillas. Es extraño, porque todavía no ha empezado a hacer calor a su alrededor.
Entonces es cuando Enara apoya sus manos contra la puerta y aplica el fuego. Ainhoa pensaría que el calor se transmitiría hacia el exterior también, por lo que se extraña, también cuando toda la puerta se vuelve puré y empieza a caer hacia los lados.
-Era suficiente con un trocito, ¿no? -opina la mayor.
-Sino no podría ver nada, además, he pensado que si podía moldearlo y crear botellas o algo podríamos usarlo para llevar agua y luego para poder quemar a los oponentes.
-Buena idea. -la felicita Ainhoa, algo que hace que la sonrisa de Enara, que parecía ya bastante grande, crezca todavía más. -Enciende la luz, por favor.
Dicho y hecho.
Delante de ellas aparece una enorme biblioteca de las cuales todas las cubiertas son negras y llevan un número romano inscrito en ellas. La biblioteca parece inmensa, pero en realidad, es porque en el fondo hay un espejo donde miles de fotos de gente están colocadas. A un lado de la puerta se encuentra una mesa de madera con muchos papeles encima de ella y una silla de plástico de Heineken.
Ainhoa decide ir a hojear libros mientras y Enara se dirige hacia la mesa.
La mayor empieza a leer el primer libro que ha conseguido encontrar, el número veinte.
"Evelio Montenegro. El sujeto muestra un terrible miedo hacia los espacios cerrados. Lo hemos metido en la cámara de tortura que va disminuyendo de tamaño medio metro durante cada minuto. El Sucio ha prometido que nos lo contaría todo. Pero ha mentido. Ha dicho que es demasiado importante para nosotros y que si querían, que lo matáramos. Pero sólo es el primer día, seguiremos con las torturas y su inspección diaria, de mientras, que disfrute dentro de tubos de cristal."
Ainhoa deja caer el libro. De repente se ha dado cuenta. Sucios. Tortura. Tubos de cristal... Entra en pánico y empieza a sacar libros para mirar nombres y cómo empezaban.
Jacinta Rey, Teresa San Pedro, Ramón y Braulio Huertas, Martín Clemente... todos iguales. Todos torturados y documentados exactamente hasta su muerte o hasta su asesinato. Todos igual, como todos los demás.
Ainhoa se tapa la boca con las manos pero en seguida las aparta cuando nota que la habitación empieza a darle vueltas. Se sienta en el suelo. Algo que en seguida vuelve a cambiar. Se levanta corriendo y busca los números más recientes.
Su corazón empieza a palpitar más de prisa y encogerse a medida que ve avanzar los números, ¿cómo ha sido todo eso posible?
Cuando llega a la última estantería, la número treinta, probablemente, se agacha y busca el número más grande. 4500.
Nota cómo su corazón se va rompiendo por momentos.
La saca y observa el nombre con los ojos como platos. Margarita Soler. Ese nombre le suena mucho, de echo, le asusta que suponga realmente que la abuela de Enara haya estado ahí.
Coge el libro y va hacia su amiga a hacer la dolorosa pregunta.
-¿Tu abuela se apellidaba Soler?
La chica asiente.
-¿Por?
-Pues nos encontramos en la biblioteca de todos aquellos que fueron torturados hasta tu abuela. Ella es la última.
Los ojos de Enara se llenan de lágrimas cristalinas.
-¿Te has fijado si en todos tenían dones?
-No.
-¿Y los tenían?
-Ahora que dices... sí.
-¿Y alguno que se repita?
Ainhoa lo niega con la cabeza.
-No documentan sobre todos los que tengan poderes, sino todos aquellos que han podido echar a la mierda matando y torturando a estos. ¿Cuántos son?
-Muchos, demasiados.
-¿Cuántos?
-Cuatro mil quinientos.
Enara se levanta y le entrega a Ainhoa los papeles que se encontraba leyendo. Van de lo mismo. Pero van de algo distinto hasta ahora. Alguien a quien han alejado de los demás. El raro. Samuel Rojas.
La joven abre sus brazos y de ellos salen todos los libros que se abren y de ellas se arrancan la primera página que se doblan y se meten bien ordenaditos en la mochila que trae Enara.
-Mira en los cajones, puede que haya un libro con el nombre de todos los demás.
-¿Quieres hacerles memoria?
-Es lo que se merecen. -dice Enara con una sonrisa.
Ainhoa busca y saca dos libros grandes de tapas de cuero, una de ellas está bastante llena de polvo, pero la otra ha sido limpiada recientemente.
Abre ambas a la vez encontrándose muchos nombres.
-Dame la mochila que ahora las meto. Mientras, empieza a quemar todos los recuerdos que los malditos cabrones han creado.
Enara asiente y obedece.
En un minuto, la biblioteca de los torturados se encuentra en llamas y ellas ya han huido de ahí. Su misión ya está cumplida, pero ninguna parece querer irse.
-¿También opinas que deberíamos volver a la cárcel?
-Los cristales son resistentes al fuego, así que sí.
Mientras que andan, Enara se cae y Ainhoa observa un agujero en su brazo derecho. Alguien la ha disparado a traición. Eso es un golpe de cobarde.
Enara se levanta volando, tan rápido que parece un pajarito, parece enfadada, se ha puesto más roja de lo que la ha visto antes. Con la mano ilesa, saca la bala y se la lanza a su agresor a la cabeza, que cae como un saco al suelo.
Las dos chicas corren antes de que alguien más aparezca mientras que buscan algo con lo que poder defenderse.
Ainhoa se para y sonríe. Se defiende la cara y con el codo pega un buen golpe al cristal que esconde el extintor, el único que han visto en tanta vuelta.
-Vamos a apagar a los mágicos. -exclama cuando llega a la altura de su compañera.
Enara y Ainhoa corren y se encuentran con una pared que no da a más, pero ambas siguen corriendo porque están a la corriente del poder de la pequeña, que abre la pared como lo más fácil del mundo. Las chicas saltan y entran a una sala destruida. Alguien ha estado antes.
-Veo que la diversión sigue. -murmura una chica de ojos verdes intensos debajo de una capa marrón como el de los demás.
Para Enara es una mágica más, para Ainhoa es la chica que la atacó aquella vez en el prado, aquella que se multiplicaba y aquella que no podía vencer a menos que llegara ayuda, algo que ocurrió.
-Yo me encargo de ésta, tú ve, te necesitan en otro lado.
Ainhoa obedece, sabe que la chica podrá con esa mágica que tanto le suena. Busca la salida cerrada y la abre dándole un golpe con el extintor. Ainhoa se gira.
-No lo necesito.
Ainhoa asiente y se va con el extintor.
Un mágico aparece delante de ella. Ainhoa aprieta un botón que hace que humo blanco salga y consigue que el hombre se quede cegata, lo que aprovecha para darle con el extintor una y otra vez para dejarlo seco en el suelo.
Sigue corriendo y escondiéndose en los huecos para que no la vean, y en una de las veces en las que se ha quedado mirando por los pasillos, observa cómo los mágicos más jóvenes intentan huir del lugar. Entre ellos, en cambio, ve una cara conocida que no trata de la de Omar.
Es Nico.
Nico, el chico de Valeria, la misma Valeria torturada y metida en un tubo de cristal, está huyendo como si nada con los mágicos. El maldito traidor.
Empieza a dudar, incluso llega a desconfiarse de sí misma.
Coge la dirección opuesta y avanza hasta encontrarse una puerta abierta. En efecto, trata de la cárcel de los Olvidados.
Mira para los lados, el fuego ha sido apagado y todos aquellos que faltaban han sido sacados por alguien que llevaba algo eléctrico, puesto que un cable se le ha caído.
Mientras que observa un poco a su alrededor, alguien la empuja dentro.
Mira hacia atrás, pero es incapaz de ver a nadie ya que han cerrado la puerta, pero antes, han echado una especie de pelota que está empezando a echar gas.
Ainhoa intenta pararlo con el humo del extintor, pero no consigue nada, sólo hace que la cantidad de gases crezca.

2 comentarios:

  1. ¡Hola Neyra! Estoy atrasada con la lectura pero prometo ponerme al día en la semana. Gracias por el nuevo capi. Besoteees

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    1. Jajaja, tranquila, no pasa nada :) muchas gracias por pasarte y un besooote enorme:))

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